Coach, Emprendimiento

TU DÍA, EL DE OBAMA Y EL MÍO TIENE LAS MISMAS HORAS.

El otro día tomando un café con un buen amigo, me comentaba con cierto nivel de ansiedad, que el día a día le come, que no tiene tiempo para nada, que la vida no le da, y yo asentía perplejo mientras pensaba para mi mismo… “si este tío está en paro, aparentemente con pocas pretensiones de buscar empleo, no tiene cargas familiares y su única tarea diaria es ir al gimnasio…” o una de dos, o vive en una realidad paralela o verdaderamente se está creyendo su propia mentira. Pero la insistencia y firmeza en sus quejas me hizo reflexionar.

Y es curioso, porque es un discurso que no solamente lo utiliza mi amigo, sino que es demasiado recurrente en nuestro entorno, y si hacemos memoria, todos en algún momento hemos caído en este tópico típico.

Si el día tiene 24 horas para todo el mundo, el tuyo, el mío y hasta del de Obama, ¿por qué aparentemente a algunas personas (entre las que me incluyo) nos da mas tiempo para hacer más cosas que a otras?

Primero, porque perdemos mucho tiempo en pensar, demasiado en mi opinión, y mientras estamos pensando estamos dejando de hacer cosas, y dejando por tanto pasar cientos de oportunidades. Quizá aquí me puede mi instinto de “hacedor” pero invito a todo el mundo a pensar un poco menos y hacer un poco más. “Hay gente que sigue dándole vueltas a cómo el agua entró en el coco en lugar de solo tomársela”. Estoy convencido de que el exceso de análisis produce parálisis. Pensar SI, pero mejor en movimiento.

Otro de los errores que nos llevan a perder mucho tiempo es la falta de planificación, y para ello es importante que pienses (no demasiado) cuáles son tus prioridades. Tenemos una querencia a la improvisación, que en muchas ocasiones se convierte en ansiedad y es la que nos lleva a repetir las famosas frases que mi amigo repite una y otra vez. Quiere hacer muchas cosas pero no empieza ninguna, y eso estresa, y mucho.

Y todo es una cuestión de malos hábitos, en este caso concreto yo les llamo “ladrones de tiempo”. Estos ladrones no solo te quitan el tiempo sino que te alejan de las cosas que verdaderamente quieres conseguir. Perder el tiempo en cosas improductivas es una de las aficiones más habituales entre las personas que nunca tienen tiempo para nada…Identificar cuáles son esos ladrones de tiempo y que consecuencias tienen en mi día a día es el primer paso para empezar a poner remedio.

Prioriza, planifica y actúa….y no pienses tanto. Eso le dije a mi amigo mientras apurábamos el café. Me miró con una cara mezcla de incredulidad y resignación y me dijo; amigo, si es que no tengo tiempo ni para pararme a pensar…

Conclusión; mi amigo no conoce a Obama.

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